La segunda semifinal del Mundial de Rusia, entre las selecciones de Croacia e Inglaterra, rescata de la memoria del fútbol los mejores momentos de dos países que anhelan superar la prueba de hoy (14:00) en el estadio moscovita de Luzhniki.
Solo un partido, el fijado en el estadio de San Petersburgo hoy (14:00), separan a Francia del reencuentro con la historia y a Bélgica de convertirse en un equipo de leyenda.
Francia-Bélgica e Inglaterra-Croacia. El cuadro de semifinales del Mundial de fútbol de Rusia quedó hoy definido tras la disputa de los últimos duelos de cuartos de final y ofrecerá una lucha europea entre dos campeonas y dos aspirantes llenas de talento.
Jugar contra el local siempre supone una presión extra: por la tribuna y un país que está apoyando en todo momento, por la responsabilidad que cae sobre el mismo local de no sólo poner la casa para la fiesta si no ser el que disfrute de la máxima gloria, etc. Rusia demostró que quería y podía marcar historia en su propio mundial con sus armas: sin ostentar goleadores pero siendo un equipo con equilibrio, dicen que un buen equipo se arma desde atrás y Rusia tiene ese lugar muy bien cubierto con su arquero Akinfeev, y con el envión anímico que significa sacar a España del mundial, el cielo parecía el límite.
Cuando se armaron los cruces de cuartos Francia vs Uruguay se ganó el título del mejor duelo a disputarse, por lo demostrado en octavos dejando a Argentina y Portugal respectivamente en el camino y a sus extraterrestres Messi y Ronaldo.
México tiene un nudo que no puede desatar, los octavos de final en el mundial. En esta edición y con un inicio de película ganándole al actual campeón mundial y sumando 6 de 6 en las dos primeras fechas, los Aztecas al mando de Osorio sintieron el peso de romper esa mala racha desde la última fecha de la fase de grupos donde el buen fútbol que pregonaban se diluyó y cayeron por goleada pero pasaron de fase.
Luego de un arranque furibundo de los octavos de final del mundial con 10 goles en sus dos primeros duelos, hoy hubo ley seca y se tuvo que recurrir a la famosa tanda desde los 12 pasos para determinar un ganador en los duelos.
El fútbol es siempre un espejo de la sociedad en cada uno de sus aspectos, no solo en el desarrollo del deporte como deporte, sino, como precedente de proceso y continuación de equilibrio a través de los tiempos.
Que mejor manera de empezar octavos de final que viendo a los mejores jugadores de la actualidad, las maquinas de hacer goles y romper estadísticas, los multicampeones Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Bienvenidos a la parte intensa del mundial.
El primer partido de octavos de final nos regaló una exhibición del joven galo Mbappé que eclipsó a Messi al que todos fueron a ver hacer el milagro y no pudo ni meter un gol.
Lo comenté en el trabajo, con los amigos, incluso en un artículo anterior: los campeones en ediciones pasadas no superaron la fase de grupos (a excepción de Brasil en 2006). Las explicaciones sobran desde malos rendimientos hasta mala suerte, el caso es que una vez más - ahora en Rusia - el vigente campeón hace maletas y vuelve a casa sin poder defender su título en las instancias definitivas.
Messi tiene dos versiones: la del Barcelona donde ganó todo lo que se le puso en frente acompañado de un plantel que maravillaba y aun lo hace, y la de la Argentina donde es un oasis en el desierto, sus apariciones son muy esporádicas pero significan salvar la vida. Hoy apareció en menor medida pero oriento a su selección a ganar y salvar lo que pudo ser una de las peores presentaciones en mundiales, porque ninguno de sus compañeros lo hizo, hace o hará.
Francia y Dinamarca, ya clasificados, repartieron puntos en el último partido y así los galos quedaron como líderes del grupo. Perú sumó su primer triunfo y se despidió con altura.
La selección argentina dispone de su último salvavidas para evitar la eliminación del Mundial de Rusia 2018, hoy (14:00) en San Petersburgo contra Nigeria, para lo que los de Lionel Messi necesitan ganar y hacerlo por un gol más que Islandia si los ‘vikingos’ superan a Croacia.
Su mamá Odila y su papá Rodalgo decidieron que se llamaría Jorge Luis, igual que Borges y que Burruchaga. Lejos está de ser uno de los máximos exponentes literarios de la historia argentina y también de haber sido el autor del gol que transformó a su país en bicampeón mundial, pero sí supo escribir y conoce qué es protagonizar una Copa del Mundo.