Aurora boreal

El en El primer equipo
Aurora boreal

"El gualdinegro tropezó inesperadamente ante Aurora. (Foto. APG)"

(Por Oscar Alvis).- La oportunidad llegó de nuevo, en el encuentro 500 como profesional de Daniel Vaca, ponerse punteros nuevamente estaba frente a nosotros pero primero había que librar el escollo llamado Aurora. Un equipo del pueblo con altos y bajos pero con una envión anímico que aún le queda, que fue ganarle el clásico al Rojo y escaparle al fantasma del descenso, lo volvía un rival de cuidado. El Decano esta vez tiene todo en sus manos para ser campeón - en teoría -, apoyado por un fixture favorable y secundado por la posibilidad de ganar todo de local y aun así hacerse del cetro de este certamen (la numerología). Pero acá ya no valen las suposiciones o las sobradas a rivales, no, hay que convertir esa teoría en práctica. La tercera es la vencida, reza el dicho, pues esta es la tercera oportunidad en el torneo que tiene el aurinegro de recuperar la punta y a tan poco del final, es casi imperativo. 

El Tigre mueve toda su defensa de manera llamativa: su dupla central con el retorno de Marteli y Valverde, Ballivian de lateral derecho y Jara por izquierda. Luego hacia adelante el mismo dibujo del último partido en La Paz. Aurora llegó y puso el bus en el arco, se cerró como muchos creíamos pero que Farías y compañía ni se lo imaginaron pues ante ese cerrojo volvió el dominio infructuoso que nos dejó el inicial más fofo del torneo, sin ocasiones de gol y si hubo algo de terror fue el casi penal de Daniel Vaca. 

Un dolor de ojos que duró 45 minutos siguió extendiéndose por el complemento, solo chispazos personales (Castro estrella un balón en el palo). Y cuando estas de canchero la cobras en propia puerta, un remate de otro partido, de otra liga y de otro continente deja a la visita arriba y le regalaba el premio mayor, todo esto secundado por un aurinegro que rifo más de una hora del juego y que una vez viéndose abajo a falta de menos de 30 minutos de juego recién se dio cuenta que su letargo fue el error más grande de la tarde. Como dicta el manual - de la desesperación - el Tigre se volcó al ataque como pudo (o como sea). El equipo del pueblo encontró en el reloj otro aliado además de poner a todos sus jugadores en modo Neymar: aunque despejes, te tiras al piso y te lesionas. Así con ese anti fútbol, pero que vale al final, el celeste cochala devoró el cronómetro y se llevó un sonado triunfo que no solo le sirve para escapar al descenso, si no que le regala a Pari y San José un sueño tranquilo este domingo. 

La semana que muchos tomaron de paseo, que la punta era nuestra sin jugar y hasta muchos en redes sociales ya poniéndonos de campeones y celebrando en navidad, nos cobró con creces. El equipo jamás salió al campo de juego, la cabeza estaba en otro lado y cuando quiso volver ya era tarde y todo en conjunto nos regala una realidad complicada: quedamos terceros y con la misma cantidad de partidos que el Santo que queda en la vanguardia, quedan 5 fechas por jugar pero ahora no dependemos de nosotros mismos debemos esperar la caída de Santos e Inmobiliarios y sumar todo lo que se nos ponga por delante. Es difícil? Si, imposible? Eso para el Tigre no existe pero el de hoy no fue el viejo y querido Tigre y deberá existir una fuerte autocritica en jugadores, cuerpo técnico y hasta hinchada de porqué un rival que busca salir del descenso le ganó y bien al candidato (hasta antes de empezar) número uno a título.