El plan celeste no fue ejecutado
"Bolivar no logró plasmar en la cancha su plan y terminó eliminado de mala manera. (Foto. APG)"
(Por Antonio Valencia).- La noche del jueves 2 de agosto se selló otro sobre negro para el fútbol boliviano. Bolívar, último representante del país en competiciones internacionales, quedó eliminado en dieciseisavos de final de Copa Sudamericana. La Academia no solo fue incapaz de remontar el 4 a 0 que cedió en la ida ante el Deportivo Cali en Colombia, sino que se despidió perdiendo a domicilio por 2 a 1 y dejando un marcador global de 6 goles contra 1, resultado más que ilustrativo a la hora de querer empezar a explicar la serie.
En la previa a este partido de vuelta se determinaron los roles lógicos de cada plantel, por lo menos en los papeles, el guión estaba listo. Bolívar sería el equipo sobre el cual caería la responsabilidad, por no decir obligación, de llevar las riendas del partido, proponer vértigo, volumen de juego ofensivo y presión constante. Deportivo Cali, ya con una ventaja de cuatro goles, sería el equipo que se refugie en un sólido plan defensivo, que aguante y aproveche los espacios de contragolpe.
Este libreto fue ejecutado a la perfección por los actores durante los primeros 20 minutos de juego, que encontraron a un Bolívar incisivo y predispuesto al ataque. Con un sistema táctico 3-4-3 con el cual intentaba mantener una dinámica de rotaciones en la zona de atacantes para generar circuitos de juego y llegar con paredes y balón dominado, además de generar constante vértigo por las bandas con carrileros y extremos que podían encontrarse y desdoblarse para generar desbordes. Es decir, durante ese lapso de tiempo, la Academia intento hacer daño por todos los medios.
El problema para los dirigidos por Alfredo Arias llegó cuando el Deportivo Cali de Gerardo Pelusso percibió que a las espaldas de los carrileros celestes que se proyectaban constantemente había luz verde y vía libre para el contragolpe, hilvanando dos toques o tres en el medio campo, que encontraba a un solitario Leonel Justiniano, descargaban para Didier Delgado o Jhon Mosquera que con su velocidad en campo abierto y despoblado hacían estragos con la táctica y la ilusión celeste.
Prueba del suplicio académico fueron los constantes mano a mano que tuvieron los atacantes del Cali con la línea de tres desamparada del equipo boliviano, o peor aún los mano a mano con el guardameta Laforia. Sin embargo, la expulsión de Pedraza al minuto 30 es la muestra más evidente de una defensa que sufría, de un mediocampo que no contenía y de una delantera que no generaba con el gol la esperanza y seguridad que pretendió el estratega celeste regalarle a su afición.
A partir de la expulsión el cuadro patológico que padecía la táctica celeste pasó a fase dos. Empeoró tanto que el Deportivo Cali comenzó a manejar los hilos del partido, a tocarle el balón a un desconcertado Bolívar y aunque Arias no paraba de dar indicaciones y de rabiar por lo que veía dentro de la cancha, la inteligencia de Pelusso de aprovecharse de una defensa liviana y de un sistema defensivo en corte circuito, generaron la corrida de Murillo que decretó el 1 a 0.
Arias cambió de sistema y hasta sacó a Riquelme, su referente de área, pobló el medio con Moisés Villarroel y Pedro Azogue hasta lograr empatarlo mediante Juan Miguel Callejón; pero el partido iba hacia un norte ya determinado y con algo de fortuna el Cali encontró un penal en la mano de Jorge Enrique Flores, penal que fue canjeado por gol. 2 a 1 y un Siles en shock, un Bolívar en fase terminal, un Bolívar que se despidió de la Copa Sudamericana.
Para redondear el análisis de este partido, se podría decir que Bolívar ejecutó su plan hasta que se fue pinchando y perdió los papeles muy temprano en el partido, ese guión del que antes hablábamos sufrió importantes alteraciones. Tácticamente se puede concluir que Alfredo Arias les pidió a sus jugadores que ataquen en bloque y se defiendan atrás de la línea del balón, concepto que no fue aplicado con la perfección que necesitaba este encuentro en especial.
El resultado global es contundente. Bolívar no pudo imponer ante el rival su plan e idea de fútbol ni en la ida ni en la vuelta. Alfredo Arias tendrá que repensar si su ideología futbolística encaja con la característica de jugadores que tiene en su plantilla, o si solo necesita más tiempo de ensayo para pulir el ideal de Bolívar que tiene en su cabeza.
Lo cierto es que por el momento la Academia no logra ganarle de una vez por todas a los fantasmas que la atormentan desde hace un tiempo atrás y la dejan como maniatada, lo cierto es que Bolívar no encuentra su mejor versión hace ya mucho.