Cinco películas de fútbol para ver en cuarentena
"El equipo de Pelé y Stallone a pleno y un nazi a lado. (Foto: Archivo)"
Cuando quedarse en casa es la mejor táctica para intentar vencer a la pandemia, el cine puede ser el mejor fichaje. Con las ligas suspendidas, no solo de repeticiones de partidos históricos puede vivir el aficionado al fútbol, también de la prolífica relación entre el deporte rey y el cine.
En la historia del séptimo arte, ha habido encuentros de todo tipo entre el balón y la claqueta. Algunos con grandes estrellas e historias épicas, otros con el balompié como apoyo para hablar de amistad y superación, incluso películas de animación. Repasamos cinco largometrajes que llevaron el fútbol a la gran pantalla.
1. Victory, 1981
Una de las últimas películas dirigidas por John Huston y una de las menos aclamadas de toda su filmografía. Sin embargo, ha pasado a la historia del cine futbolero y nostálgico por su temática y su reparto. En 1943, durante la Segunda Guerra Mundial, un grupo de prisioneros aliados de un campo de concentración juega al fútbol. Al comandante nazi del campo, un ex jugador de fútbol, se le ocurre organizar un partido entre los prisioneros y la selección alemana que los aliados ven como una opción de fuga. Actores como Sylvester Stallone, Max von Sydow y Michael Caine se mezclan con ex futbolistas míticos como Pelé, Osvaldo Ardiles o Bobby Moore para firmar una película entretenida con un final inolvidable. Película que narra un acontecimiento histórico en la historia del fútbol: el llamado Milagro de Berna o la final del Mundial de 1954 que ganó Alemania contra todo pronóstico a la gran Hungría de Ferenc Puskas, Sándor Kocsis o Zoltán Czibor, uno de los mejores equipos de de todos los tiempos.
2. El milagro de Berna, 2003
El director alemán Snke Woortmann narra el acontecimiento como fondo de la historia de un niño de once años, Matthias, apasionado por el fútbol que vive el regreso de su padre de un campo de concentración de la Unión Soviética mientras espera con entusiasmo la celebración de la Copa del Mundo.
3. El partido de sus vidas, 2005
Para el cuarto Mundial de la historia, el que se disputó en Brasil en 1950 tras el parón obligado por la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos acudió a la cita como invitado por la organización. Sin apenas presupuesto ni equipo oficial, el combinado estadounidense lo formaron unos jóvenes de Saint Louis reclutados a última hora para enfrentarse a los mejores equipos del planeta. Pese a que los productores redujeron su presupuesto a la mitad, el director David Anspaugh sacó adelante una película que tuvo que reducir media hora en su metraje y que culminó con la brillante narración del único encuentro que ganó Estados Unidos en ese Mundial. Su víctima, fue una selección histórica.
4. El panalti más largo del mundo, 2005
Comedia amable en el mismo tono de Días de Fútbol (2003) en el que repite en el reparto Fernando Tejero bien apoyado por María Botto, Javier Gutiérrez y Marta Larralde. La historia, es sencilla pero entretenida: Fernando, un tipo gris que trabaja en un supermercado de barrio es el portero suplente de un equipo de Tercera Regional que no ha jugado ni un minuto a lo largo de la temporada. En el último encuentro, en el que se juega el ascenso, el titular se lesiona en el último minuto cuando el equipo contrario va a lanzar un penalti. Si lo para, su club asciende. Sin embargo, unos hinchas invaden el terreno de juego y se suspende el lanzamiento del penalti hasta el domingo siguiente. Durante siete días, es el héroe del barrio.
5. Quiero ser como Beckham, 2002
Sorprendió en la taquilla inglesa al saltar al número uno de las más vistas por delante de grandes producciones estadounidenses. No fue una casualidad. El boca a boca la convirtió en una de las comedias más taquilleras en Gran Bretaña.
Buena película para reflexionar sobre la tolerancia y que aborda con humor y emoción las expectativas fomentadas hacia la mujer. Todo enfocado en la historia de su protagonista, Jess, una chica de familia india que sueña con jugar al fútbol y ser como David Beckham ante la poca tolerancia de sus padres, que no entienden por qué juega al fútbol en vez de estudiar Derecho y aprender a cocinar.