Noche para el olvido
"Hoy no fue nuestra noche, pero nos hemos levantado de peores y lo haremos como siempre. (Foto. Marka Registrada)"
(Por Mauricio Céspedes).- En un clásico donde todo salió mal, The Strongest cayó por 4-1 frente a su eterno rival y dejó que el celeste se aleje en la tabla de posiciones del torneo local. Bolívar ganó bien, fue efectivo y aprovechó uno a uno los errores atigrados y tomó ventaja de una noche negra para el Tigre, como no las tenia hace mucho tiempo.
Sin César Farías en el banco y con todo lo que había pasado alrededor de él, con un hombre clave como Marvin Bejarano afuera por aproximadamente un mes, el gualdinegro entró golpeado al campo del Hernando Siles. El estratega tuvo que colocar a Diego Wayar por izquierda, lo cual no dio resultado; y buscó tener la pelota con dos hombres como Castro y Veizaga que fueron superados por los tres de marca que propuso Beñat. El técnico celeste sorprendió sacando a su mejor hombre del onceno (Sirino) y le dio resultado.
El partido inició con un Tigre muy vertical y que no se preocupó por tener la pelota y administrarla inteligentemente, sino más bien ir en busca del gol rápido. El adversario se aprovechó de eso y a los 8 minutos encontró espacios por la derecha. Centro de Rodriguez, calculó mal Vaca en la salida y Ronnie Fernández anotó de cabeza. A partir de ahí, el cotejo tuvo un equipo con posesión pero sin espacios y otro ordenado, cerrado y contraatacando. El primer tiempo se cerraba con un marcador reversible, pero la expulsión de Pedrozo y el gol de Arce a los 43’ fueron golpes muy fuertes.
Farías tuvo que mover las piezas y optó por armar una línea de cinco, poniendo a Valverde por Ramallo y dejando a Escobar solo en punta. El desarrollo del encuentro no cambió y el atigrado no encontró como hacer daño, solo tuvo intentos de Pablo y Chuma contra toda la defensa académica. A los 56’ y 58’ llegaron los golazos de Prieto y Fernández para sentenciar el duelo. The Strongest encontró su premio a no desistir con el gol de Chumacero a los 92’.
Noche para aprender, pero para olvidar y dejar atrás. Cualquier equipo puede tener un tropezón y el Tigre tuvo uno muy grande pero que no impedirá que se levante más fuerte, primero este sábado ante Sport Boys y luego para todos los retos que tiene, sobretodo en la Copa Libertadores.