Cachetazo inesperado

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Cachetazo inesperado

"Incidencia del cotejo disputado en el Gilberto Parada. El Tigre empezó con el pie izquierdo. (Foto. Diez)"

(Por Mauricio Céspedes).- The Strongest sufrió un duro golpe en el inicio del torneo liguero, tal vez inesperado, y cayó por 3-0 frente a Guabirá en el Gilberto Parada de Montero. Fue un mal partido del Tigre, lo admitió César Farías, pero un cotejo no puede tirar a la basura un trabajo de ocho meses y una pretemporada internacional realizada. Es momento para aprender de los errores y levantar la cabeza porque se viene el reto grande de este 2017.

Era un debut complicado, más allá de que la última visita había salido 3-0 a favor del atigrado. El conjunto azucarero tenía sed de revancha y venía revitalizado con el nuevo técnico y con algunos futbolistas que le dieron jerarquía, como Gualberto Mojica. El gualdinegro llegó con la base consolidada del plantel y una alineación con algunas ausencias por decisión técnica como la de Fernando Marteli y Walter Veizaga; y un Alejandro Chumacero más adelantado como lo quiere el entrenador.

El primer tiempo fue para el olvido, con un Guabirá que salió a presionar en campo rival y que complicó al visitante. The Strongest no pudo apoderarse del balón y entonces no tenía la oportunidad de desarrollar su fútbol, además que presentó muchas dudas en defensa. Corría el minuto 20 y José Jordan, de mala actuación, cobró un penal dudoso que Marcelo Aguirre se encargó de cambiar por gol. A partir de ahí, el equipo buscó adelantarse pero nunca encontró los circuitos y sociedades adecuados.

La segunda parte mejoró pero no fue suficiente para encontrar un gol. Rodrigo Vargas y Oscar Díaz trataron de darle más volumen ofensivo al equipo pero no les llegó pelotas y la defensa local estuvo bien parada todo el partido. Ante la necesidad y búsqueda del gol, el Tigre quedó descompensado en defensa y Guabirá lo aprovechó a los 74’ y 84’ con Chajtur y Aguirre para liquidar el encuentro.

Una ‘cachetada’, así lo catalogó César Farías, y que debe servir para reaccionar y corregir errores de cara a la Copa Libertadores. No hay tiempo para lamentos y menos para caerse, hay que volcar la página y levantar cabeza, pensando en el Montevideo Wanderers.