El espíritu del Tigre
"Ramiro Ballivián en plena acción, u tributo para él. (Foto: APG)"
(Por: Martín Díaz Meave) .- Quería escribir mi crónica de la primera final, The Strongest 2 - Wilstermann 1. Quería hablar de la solidez defensiva de Marvin Bejarano, Fernando Martelli y Edison Carcelén. De lo bien que están jugando Castro y Wayar, unos auténticos cracks. Del partido 350 del Capitán, que con sus pases quirúrgicos generó una tras otra situación de peligro ante el arco de Giménez. Del salto de Da Silva y la peligrosidad del Pochi Chávez y Gilbert Álvarez, que intranquilizaron a Vaca y a su defensa varias veces. De esos 90 minutos (180 tal vez) que falta jugar.
En vez de eso, quiero hablar de Ramiro Ballivián.
Ramiro entró con dudas. Perdió una pelota. Demoró en un par de subidas. El capitán lo habilitó una vez y remató desviado. Minutos más tarde, se equivocó otra vez frente al arco ya sin guardia de los aviadores.
Entonces llegó ese pase de Marvin que Ramiro empujó a las redes. Fue a festejarlo a la curva gloriosa, con SU hinchada. Les mostró su número, el 21, como diciendo “anótenlo, recuérdenlo”. Ya entre lágrimas, se abrazó con César Farías, quien le dio a entender que no había defraudado su confianza. De ahí en adelante, Ramiro fue infranqueable por su costado. recuperó pelotas valiosas, estuvo atento en la marca y llegó siempre a tiempo a los cortes. Se fue aplaudido, arropado por los hinchas. SUS hinchas.
Ramiro es hincha stronguista desde pequeño y antenoche encarnó el espíritu del Tigre: el de luchar, buscar y nunca rendirse. El ánimo de aguantar los errores, los intentos que no dan en el clavo y seguir tratando hasta lograrlo. Ramiro hizo suyo el #ProhibidoDesistir y antes de superar a sus rivales, se superó a sí mismo, para terminar dando lo mejor de sí. Y vaya que fue importante.
Que tire la primera piedra aquél a quien las cosas le salen bien al primer intento. Que se lleve un aplauso silencioso ese al que todo le cae del cielo fácilmente. Los del Tigre sufrimos para lograr nuestros triunfos, los trabajamos sin rendirnos, por eso los festejamos tanto. Ballivián celebrando ese gol es la tesis que al fin defiendes, es la casita que terminas de construir, es la chica que finalmente te da bola, es ese proyecto que de tanto trabajarlo se hace realidad.
Gracias Ramiro por tu entrega y perdón por las puteadas, a nombre de muchos. Rompela en Sacaba, hermano.