Ocho año más, capitán
"Escobar tuvo una despedida soñada y emotiva en el Siles. (Foto. APG)"
(Por Oscar Alvis).- La última fecha del torneo para el Decano dejaba un aroma a nostalgia, a recuerdos gratos, a noches y tardes inolvidables de goles que rompían la garganta. Todo esto ligado al último partido del capitán atigrado, Pablo Daniel Escobar Olivetti. El sin sabor que quedó al dejar escapar - de manera infantil - el título de este campeonato contrastado con la salida del hombre récord en The Strongest, eran ingredientes que no espantaron a la hinchada, al contrario, se vio un buen número para decir 'acá estamos, con el aurinegro' y 'vamos a dar una digna despedida al patrón'.
Ganar, para el final de la era Escobar y también para ver la posibilidad de mejorar el premio por Copa Libertadores. Cosas de la vida y de nuestras premiaciones: podíamos incluso regalarle a los de Tembladerani el último cupo a Libertadores en caso de nosotros subir un peldaño en la tabla de este torneo.
Un pasillo organizado por el plantel dio paso al hombre del momento, el dueño de la 10 y de los récords en oro y negro. Hoy eran Pablo Escobar y 10 más, y funcionaron como reloj suizo. Tomo 20 minutos romper el celofán de blooming con gol de Tarzan Marteli. Luego empezó el showman Escobar marcando por duplicado para dejar 3-0 el inicial y la hinchada coreando al capitán que parecía que estaba debutando, por la prestancia, por la calidad, por los lujos.
En una suerte de atentado contra la retirada del patrón, el cielo también lloraba la partida del emblema. Esa lluvia se volvió en lluvia de goles: primero el goleador del torneo el Toro Blackburn ponía el cuarto, el patrón decía presente de nuevo en el marcador, llegó la recompensa para Cardozo de gran año a pesar de iniciar resistido por su pasado celestes y ponía el sexto. Escobar inoxidable ponía el séptimo, daba un beso y abrazo al gramado del Siles, ese que fue testigo número uno de sus grandes hazañas aurinegras y un autogol puso el resultado final. Con la lluvia insesante y los minutos que avanzaban igual, las lágrimas en más de un nostálgico salían y eran camufladas por la lluvia intensa. Parecía que nadie quería ver el adiós de Pablo.
Se preparaba la salida del capitán por Vargas para que reciba el último baño de aplausos de su hinchada, pero entre abrazos con sus compañeros el juez decidió dar paso al homenaje y acabo el encuentro. Un Pablo entre lágrimas, acompañado de su familia biológica y la familia que se hizo en Achumani fue hasta es curva sur que tantos goles celebró con el 10 y luego de años, 12 para ser exacto, un hombre toma el mando y da un grito de guerra que es respetado en su totalidad con un silencio sepulcral que luego se rompió con el HURRA HURRA!!! que tapo los rayos y truenos desde el cielo.
Ahora viene el post Escobar en el club, aunque aún esperamos verlo en otra función. Se retiró el 10 más grande de la historia atigrada, lo hizo en sus términos, con sus condiciones, y aunque hoy dio muestra que tiene aún mucho por dar prefiere dejar un lindo recuerdo antes que el cuerpo no le responda y los aplausos se volvieran silbidos.
Se mejoró el premio y entramos a la llave contra Libertad de Paraguay al que enfrentaremos en febrero/19, y la misión ya empezó: hay que salir a competir por la obsesión continental. En un año que nos dejaron a deber un título dirigentes, cuerpo técnico y jugadores, esperamos la lección haya sido aprendida y que el 2019 nos regale alegrías semejantes o mejores que las que vivimos desde tu llegada, Capitán. GRACIAS POR TANTO, PERDÓN POR TAN POCO.