Fútbol boliviano
"La policía, los hinchas a centímetros de donde ocurrió todo, el piso lleno de barro y la tensión en el rostro de todos. El reflejo de lo que ocurrió hoy. (Foto. Zalles)"
(Por Mauricio Céspedes).- The Strongest igualó a un gol con Sport Boys, en un partido que fue empañado por otro capítulo vergonzoso del fútbol “profesional” boliviano. El resultado pasó a segundo plano por varios hechos que hicieron de la tarde en Warnes, una de las más bochornosas de los últimos tiempos.
Primero el fútbol, fue un partido intenso y luchado como lo ha sido siempre que el Tigre visita al Toro. El conjunto atigrado fue inteligente y al saber que no se puede jugar al ras del piso en el Samuel Vaca, apostó por los balones largos a espaldas de los defensores. Y así llegó el tanto de Alonso, tras una gran asistencia de Escobar y el cabezaso preciso de Matías. A partir de ahí, y tras la lesión de Veizaga, el gualdinegro apostó por el contragolpe todo el partido y tuvo posibilidades de aumentar la cuenta pero no estuvo acertado o no tuvo fortuna en la definición. Sport Boys se fue con todo al ataque en el segundo tiempo y con la expulsión de Castro, terminó por arrinconar al equipo de Soria. Hasta que finalmente, empató el cotejo en los minutos de adición por cuenta de Marcos Ovejero; hasta ahí el fútbol.
Ahora lo feo. En principio, las condiciones que ofrece el estadio Samuel Vaca Jimenez. La lluvia que había caído en horas de la mañana hizo que varios sectores, como la entrada al escenario y a los vestuarios, esté lleno de lodo y barro; donde los jugadores y protagonistas tenían que saltar sobre tablas de madera improvisadas. El campo de juego es desastroso y nada apto para la práctica del fútbol. La gente e hinchas pueden agredir fácilmente a los futbolistas y cuerpos técnicos, ya que las graderías están por encima del lugar por donde salen estos. Y para concluir, le cortaron el agua al vestuario aurinegro. Este estadio no cumple con el más mínimo parámetro de calidad y condición para albergar un partido profesional.
Segundo punto, el arbitraje. El primer tiempo ya mostró su ineficiencia cobrando faltas inexistentes, sacando amarillas exageradas y cometiendo errores básicos. Pero el segundo tiempo fue vergonzoso lo ocurrido con la terna arbitral y sobre todo con el juez Victor Hugo Hurtado. El colegiado comenzó a sacar amonestaciones indiscriminadamente a los hombres de The Strongest. Pero lo peor fue cuando Rodrigo Ramallo tropezó en el campo y empujó al árbitro, quien insólitamente le enseñó la tarjeta roja y tuvo que ser su asistente quien le explicara lo ocurrido y este rectificara su decisión.
Tercero, el pleito y las agresiones físicas. Ya a la finalización del primer tiempo, el delegado de Sport Boys fue a agredir a miembros del cuerpo técnico atigrado, mientras Soria y Leeb se recriminaban algunas cosas; algo se pintaba. Luego ocurrió lo del final del cotejo, cuando todo The Strongest se juntó en el campo de juego para esperar que salga Sport Boys y evitar cualquier conflicto, llegó la agresión por la espalda hacia Luis Maldonado y explotó todo dentro del vestuario. Hubieron golpes e insultos de ambos bandos, los hinchas que tiraron de todo y la policía que decidió lanzar gas lacrimógeno al camarín gualdinegro; llegando a afectar a periodistas, jugadores y toda persona que se encontraba cerca. Y el protagonista fue una vez más el señor Guillermo Aue, quien ya tenía el antecedente de lo ocurrido en Sucre en el campeonato anterior.
Y finalmente, la declaración de Juan Pablo Revilla sobre lo que vio en el entretiempo. El dirigente contó que vio como Carlos Romero instruyó a dos personeros suyos para que ingresen al vestuario de los árbitros; acto seguido, el desastroso y parcializado arbitraje de Hurtado. De confirmarse este hecho, se debe tomar las medidas drásticas que merece el caso.
Y así, se firmó un día negro en la historia del fútbol boliviano.