Eterno The Strongest
"El momento exacto de la gloria, Matías Alonso se lanza en palomita para conectar ese balón. Gracias The Strongest. (Foto. AFP)"
(Por Mauricio Céspedes).- The Strongest logró una hazaña hoy en el Pacaembú y venció por 1-0 al Sao Paulo. Una muestra de carácter, orden, garra y buen fútbol le dieron el triunfo histórico al viejo y querido Tigre.
El gualdinegro fue con buen ánimo y predisposición de hacer un gran cotejo. El Loco Soria sorprendió a todos y puso una alineación muy distinta a la del clásico. Puso a tres centrales, ningún lateral de oficio y dos delanteros; y al final le dio resultado.
El primer tiempo fue intenso pero beneficioso al Tigre. El equipo no salió a meterse atrás y eso desconcertó al Sao Paulo. Muestra de eso, tuvo clarísimas opciones de abrir el marcador con Rodrigo Ramallo. El conjunto brasileño generaba peligro en base a pelotazos y pelotas paradas, pero Vaca y la defensa estaban atentos. La primera etapa concluyó con un 0-0 justo.
El segundo tiempo fue clave para que Strongest desespere al rival y se apropie del partido. Soria movió el equipo en pleno juego, entregándole un papel al capitán y a Pereyra; sus líderes. Y llegó el minuto glorioso, el 17. Todo estaba planeado, Escobar tocó retrasado para Castro, el Comandanto metió un pase milimétrico y preciso para Chumacero; que ingresó como una ráfaga por detrás de todos los defensores; metió el centro y encontró a Matias Alonso. Ese momento será único e irrepetible por siempre.
El Pacaembú no sabía lo que le pasaba, menos lo sabía el Sao Paulo. El equipo del Patón buscó y buscó el empate pero nunca lo encontró, y al final fue preso de su nerviosismo e incertidumbre. Inexplicablemente, el árbitro adicionó cinco minutos (que se hicieron eternos) pero nada cambiaría.
The Strongest hizo historia, después de 34 años ganó en condición de visitante en Libertadores y marcó un día que quedará en los libros. Se demostró que se puede, que un equipo boliviano puede ir a los grandes estadios y derribar a los mejores equipos del continente. Gracias muchachos por esta alegría, que las lágrimas que derramó cada stronguista no se olvidarán jamás.