Argentina: crónica de una muerte anunciada

El en RUSIA 2018
Argentina: crónica de una muerte anunciada

"Messi se va del estadio donde el fracaso fue el perfume de la jornada. (Foto: Olé)"

(Por Oscar Alejandro Alvis Aramayo).- La Albiceleste fue y es hace mucho tiempo un cúmulo de errores, uno tras otro: sacando técnicos al por mayor, Sampaoli llegó sobre la hora en las eliminatorias y con más suerte que juego clasificó a Rusia, teniendo amistosos previos al mundial casi risibles (Haití no es un rival serio), pero su error más grande fue darle super poderes al terrícola Messi que básicamente armaba las listas d convocados como alguien arma la lista de una fiesta, solo sus amigos aunque no jueguen si no como se explican presencias como Caballero suplente en el Chelsea, los eternos Agüero, Higuain, Mascherrano, Di María que en Europa juegan a gusto y placer pero se ponen la camiseta de Argentina y se reducen a la mínima expresión. 

La falsa figura de autoridad de Sampaoli nunca metió mano al equipo, siguió la línea del 10 y se quemo de manera pública en un mundial viendo impotente y agitando los brazos como 11 almas en pena vagaban por la cancha de el Nishny Stadium hoy ante una pragmática Croacia que dio una clase de fútbol con goleada incluida.

Los argentinos eran los llamados a tomar las riendas del encuentro, buscar el resultado para ver con mejores ojos la última fecha del grupo D, cosa que jamás pasó. El primer tiempo tuvo más posesión de balón pero no hizo el más mínimo daño, mientras sus rivales con un par de jugadas demostraban que si se lo proponían, podrían abrir el marcador con jugadores de buen trato de balón (Rakitic y Modric como piezas claves) y un Mandzukic como punta de lanza. El 0-0 fue demasiado regalo para Sampa y sus dirigidos que, aún sumando ese punto, estaban en lucha por la clasificación.

Llegó el complemento y todo lo malo de Argentina pasó factura paso a paso: primero el papelón de Caballero con un despeje corto que Rebic agarro de primera y partió el arco, segundo haciendo cambios alocados con el concepto que más delanteros te aseguran goles descompensando el, ya de por sí, débil medio campo y al final pegando como signo de impotencia a los rivales que los tenían bailando tango a su ritmo. Los cerebros croatas, Rakitic y Modric sellaron un 3-0 que quedó corto para la realidad del juego.

Argentina está con un pie y medio en el avión de retorno a casa, donde mucha gente seguro pedirá cabezas por como se los vio dentro del campo de juego: sin hambre de victoria, caminando a la hora de marcar, en un desorden digno de un equipo amateur, y la lista de errores puede continuar. Si algo le faltaba al golpeado pueblo argentino era esto, ver a sus 3 veces finalistas salir por la puerta de atrás en el - quizá - último mundial de su prócer Messi.