Lorenzo Carri, el maestro del periodismo deportivo
"Lorenzo Carri en una postal fantástica, leyendo su querido Hoy Deportes. (Foto: Archivo)"
(Por Marcelo De la Cruz).- Lorenzo Carri, fue un notable periodista deportivo, dedicado especialmente a las estadísticas del fútbol, murió un 25 de abril de 2013, luego de lidiar durante más de un año contra un cáncer que finalmente lo venció. Su estilo único, su forma de traducir la emoción del fútbol y su capacidad análisis son sus principales tarjetas de presentación.
Carri nació en la localidad de Pasteur, provincia de Buenos Aires el 5 de septiembre de 1933, pero desde 1959 se instaló en Bolivia. Fue un gran redactor de pluma dulce e irónica a la vez, su voz radial por excelencia y su imagen en la televisión siempre impecable.
Según él mismo contó alguna vez, vino por un corto tiempo al país, pero se quedó a vivir e hizo una familia, y una carrera en el periodismo deportivo boliviano.
Compartió su carrera periodística con reconocidos comunicadores como Cayetano LLobet, Mario Cucho Vargas, Miguel Velarde, Carlos Mesa, Lalo Lafaye, Tito de la Viña, Hernando Vásquez y Juan Carlos Costas entre otros periodistas.
Lorenzo, que tuvo una dilatada trayectoria en varios medios nacionales, dejó de existir a los 79 años, pero dejó un legado imborrable e invalorable en el periodismo boliviano, sobre todo entre los que lo acompañamos en diferentes etapas de su carrera.
Lástimosamente no pude estar el día que se fue, me encontraba alejado, un poco exiliado y lo único que atine es escribir estas palabras ese infausto día, las cuales comparto con mucha admiración:
Yo sabía que iba a pasar
Pero uno no siempre preparado
Uno presiente, guarda su tiempo y ocurre
Mientras no podía dormir y la cabeza explotaba
Usted , decidía dejarnos solos en esta transmisión
Como siempre fue el último en dejar la sala
Es un vivo bárbaro, no?
Aprovecho un clásico para irse por la puerta de atrás.
Vi su taza de café…y ya no estaba caliente
Note que en el piso del baño había dos colillas,
Y pensé que fueron los últimos antojos.
Su delicada mano había dejado los apuntes para hoy,
Y su mirada, me imagino, se fue tranquila y en soledad
Yo lo escuche desde que la razón que me embaucó
Sus palabras siempre fueron exactas
Pero el puño de su ideal fue más contundente.
Ese “HOY” me llevaba cada lunes al Olimpo
Imaginaba grandes goles, tribunas repletas
Jugadores fantásticos y coronas de laurel
No me olvido cuando los motores lo emocionaban
Su formula era la exacta, la del número uno
El humor que me dejo es el que tengo hoy
Fue inteligente y exacto
Con usted aprendí que la cultura entra en la cancha
Que los libros también juegan
Que la metáfora y la analogía son mi 7 y mi 9
No necesitaba ver, solo escuchar
Pero hoy quiero ver, volverte a ver
Ver tu licitud perfecta, tus pasos seguros
Nunca olvidare cuando juntos fuimos uno,
Me sentí un motor y vos la esencia
Eras el colchón de tranquilidad donde caían mis cantares
Tal vez por eso te extraño
La pena hace que me fume un pucho más
Por la gloria del maestro
Que sabía convertir mi alegría en educación.