La antorcha olímpica ya arde
"La imagen del encendido de la antorcha olímpica, que viajará desde Grecia hasta Brasil para la edición de este año. (Foto. Internet)"
La actriz Katerina Lehú interpretó a la gran sacerdotisa de Olimpia y encendió en las ruinas del templo de Hera el fuego sagrado que ya viaja desde la ciudad que vio nacer los Juegos hasta Río de Janeiro, la que los acogerá en el mes de agosto. La sacerdotisa elevó los brazos al cielo, invocando al dios del sol, y encendió la llama en un espejo cóncavo sin más ayuda que los rayos del sol, acompañada por otras diez sacerdotisas, todas ellas vestidas con túnicas blancas plisadas.
El primer relevista ha sido el gimnasta griego Eleftherios Petrounias, campeón mundial de anillas el año pasado. Y si el primer relevista, como siempre, ha sido un griego, el segundo ha sido un representante del país organizador de los Juegos de 2016, el jugador de voleibol brasileño Giovane Gavio, que ganó las medallas de oro en Barcelona 1992 y en Atenas 2004.
La llama recorrerá Grecia durante seis días y pasará por dos lugares simbólicos, aunque por muy distintos motivos: Maratón, la ciudad que da su nombre a la mítica carrera, y por un campamento de inmigrantes cercano a Atenas, poblado mayoritariamente por afganos e iraquíes. Uno de ellos portará el fuego sagrado en nombre de aquellos que huyen de las crisis económicas y de las guerras.
El fuego olímpico llegará a Brasil el 3 de mayo y recorrerá el país durante cien días, pasando por más de 500 ciudades de todos los estados del país sudamericano. Llegará a Río el 5 de agosto. Se trasladará la llama al pebetero del estadio olímpico y con ello se iniciarán oficialmente los XXXI Juegos de la Era Moderna.
Con el solemne encendido de la antorcha se cumplió un ritual que nació el 21 de julio de 1936, cuando se encendió la antorcha en el mismo lugar. El primero de los tres mil relevistas que iban a portar el fuego desde Olimpia hasta Berlín fue entonces el atleta, también griego, Constantis Kondillis.
La idea era del alemán Carl Diem, secretario general de los Juegos Olímpicos de aquel año que explicó que se trataba de “una contribución de carácter simbólico, recordando al vencedor de la carrera del estadio de los antiguos Juegos de Olimpia, que tenía el privilegio de llevar el fuego sagrado para alumbrar el altar de Zeus”.
La forma de prender el fuego se inspiró en unos párrafos de Vidas Paralelas, de Plutarco, que desempolvó un miembro del Comité Olímpico Griego: “Numa fundó la institución de las seis vestales guardianas del fuego sagrado. Si éste se extinguía, no por el contacto de otra llama, sino por medio de inmaculados rayos del sol”.
AS