Dejando huella
"La palabra de un hombre que le dio mucho al atletismo. (Foto. APG)"
LA PAZ, abr 08 (APG).- Durante los últimos diez años, con actitud y esfuerzo, Marco Antonio Rodríguez dejó su huella en las pistas y en el asfalto en todas las competencias de Marcha Atlética a las cuales asistió con la tricolor por delante. Esta faceta en su vida encontró un punto final hace dos meses, pero abrió otra puerta para seguir dando alegrías a la población boliviana, esta vez a través de su buena sazón y su gusto por la cocina.
Con el hashtag #bienyapado, Marco y su socio Hassan promocionan en el Facebook su emprendimiento: Yapadito Cocina Urbana, que tiene un menú variado, al alcance del bolsillo y que con apenas tres semanas desde su inauguración ha tenido una buena recepción.
El plato es barato, es rico y es harto, y todo viene con una yapita, que es un refresco, un café de yapita para que se vayan felices, comentó Rodríguez en el patio de comidas Face Food, ubicado en el tercer piso del edificio Viveros, al frente al Monobloc de la UMSA.
La imagen del negocio sobresale por contar con el rostro de una cholita y debajo está escrito Yapadito!. Nos basamos en lo que es la cholita paceña; cuando tú vas a comprar al mercado o a una carnicería, y una cholita te está vendiendo te dice: ´Ya casero te voy a yapar´. La yapa es bien conocida, más que todo en La Paz, explicó Rodríguez, de 24 años.
El menú cuenta con una variedad que va desde un sándwich de palta con queso, con café o té de yapa; el Macho Camacho, hasta el especial de la casa: Megayapado, que es un sándwich grande, tiene todo: pan, lomito, huevo, papas. Es grande, es rico y es barato, indicó Hassan.
MEGAYAPADO prueba nuestro sándwich tapa arterias!, con esta frase ingeniosa el producto estrella es promocionado en las redes sociales. Con ese entusiasmo este emprendimiento va dando los primeros pasos. Las casualidades de la vida juntaron a Marco y Hassan (chef Master), cuya pasión por la gastronomía los unió cuando otros caminos quedaron bloqueados.
Todavía me duele cuando estoy atendiendo en gabinete -declaró con tristeza el marchista paceño-, y vienen deportistas, y me dicen que están lesionados. Se siente una nostalgia, es un párate temporal. Voy a volver como fisioterapeuta o entrenador, expresó el ahora exmarchista, pues la falta de apoyo económico le obligó a dejar la práctica de la Marcha Atlética.
Rodríguez cursa el último año de la carrera de fisioterapia y kinesiología en la Universidad Central (Unicen). El deportista recordó que los estudios universitarios quedaron colgados un año y medio, para dedicar toda su atención a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.
Antes de hacer la marca para los JJOO, tres meses antes, me operaron de la rodilla (por un quiste de Baker detrás de la rodilla). En 2015 hice la marca, fui el primero del equipo en hacer la marca (1h24´29). Se puede todo. Nada es imposible, enfatizó Rodríguez.
En esta década practicando la marcha la mayoría fueron momentos de alegría que bañaron de pies a cabeza a Rodríguez, entre los cuales, el atleta rememoró quedar entre los diez primeros del mundo en la división menores (10 kilómetros), quedar entre los siete mejores de toda América y entre los 50 mejores a nivel mundial de la categoría mayores (20 km) y hacer una buena representación en los Juegos Olímpicos.
El trabajo minucioso que hizo la entrenadora Martha Marín con Rodríguez y sus compañeros, desde que eran adolescentes, fue un factor importante en todo este proceso. Sólo hay palabras de agradecimiento y reconocimiento por todo lo que hizo la profesora.
Extraño eso (entrenar, competir), pero después pienso en cómo se organiza el deporte boliviano. No hay tanto apoyo y me da mucha rabia, indicó Rodríguez sin ocultar su molestia por el descuido que emerge del Ministerio de Deportes y del Comité Olímpico Boliviano.
En diciembre de 2017 finalizó el programa Equipo Bolivia (Comité, Ministerio de Deportes y Cervecería Boliviana Nacional). La ayuda económica que salió de esta iniciativa hizo posible que los deportistas puedan cubrir sus necesidades dentro de su preparación. Sin una razón aparente el acuerdo quedó disuelto y los atletas quedaron a su suerte.
Al final decidí dejarlo porque siempre va a ser lo mismo, toda esta estructura del Comité y del Ministerio será la mismo. No hay futuro en el deporte boliviano, puede que haya pero con empresas privadas; Ministerio y Comité están mal organizados, apuntó Rodríguez, quien a principios de año pidió -a través de Facebook- apoyó económico de la población para viajar a México y competir en el Challenger. Al final no se alcanzó el monto.
Cuando las empresas se involucraron en el deporte con colaboración económica, los atletas responde y Rodríguez recordó el programa de los Tunkas de cuatro años que llevó adelante la CBN y años atrás Entel con el desaparecido club Spikes.
Algo que también provocó desmotivación en Rodríguez fue el discurso que manejan las autoridades y dirigentes de exigir resultados cuando no se brindan las condiciones para una preparación adecuada. Cuando a uno le va mal, ni siquiera el Comité ni el Ministerio te dice: ´Ok, lo hiciste bien, la próxima hazlo´. Si no sales en buen puesto se van. Así actúan, reclamó.
Desde adolescente, Rodríguez retó marchistas de: China, Rusia, Estados Unidos, México, Ecuador, Perú, por citar algunos países que brindan condiciones a sus embajadores deportivos. Ahora, se coloca a la misma altura, pero compitiendo en el área de la gastronomía con comida boliviana bien hecha, con buen sabor, subrayó con una sonrisa en el rostro.